SUCESIVOS Y CIENTÍFICOS AVISOS DE LA CATÁSTROFE ECOLÓGICA
QUE NOS AMENAZA.
Texto por Justo de la Cueva. Julio 1996
1991. Sentencias de muerte colectivas en "Más allá de los límites del crecimiento", un libro científico aterrador, terrorífico, estremecedor.
¿Recuerda usted que hemos llamado "el primer aviso que
realmente se oyó" al informe del Club de Roma Los
límites del crecimiento publicado en 1972?. Pues en
1991 tres de los cuatro autores de aquel libro han publicado otro
significativamente titulado Más allá de los límites
del crecimiento (MEADOWS ET ALII 1991). En el que se exhiben
las pruebas científicas que han ido acumulándose
desde 1972, profundizan en su análisis y demuestran que
su primer informe estaba en lo cierto. Usando el programa WORLD3
(MUNDO3), que es un sistema informático de dinámica
de sistemas, y por sucesivas modificaciones de los supuestos de
organización global básica que se introducen en
el modelo matemático, Dennis y Donella Meadows y Jorgen
Randers consiguen mostrarnos toda una gama de resultados posibles.
Es un libro aterrador. Sus conclusiones suenan como lapidarias
sentencias de muerte colectivas:
- "El empleo de los recursos y la generación de
contaminantes han rebasado las tasas sostenibles."
- "Si no hay reducciones considerables en los flujos
de energía y de material, el mundo está abocado
a un declive rápido y fuera de control."
- "Para evitar este declive, será necesario reducir
el crecimiento del consumo material"
- "Es técnica y económicamente realizable
lograr una sociedad sostenible."
- "El paso a una sociedad sostenible ha de obtenerse
mediante el equilibrio entre nuestros objetivos a corto y largo
plazo, poniendo especial énfasis en la calidad de vida."
Frente a esas conclusiones se produjeron básicamente cuatro
tipos de reacciones:
- La reacción insensatamente desarrollista que empieza
por negar que este mundo finito tenga límites. Pese a lo
aterradoramente insensata que es, lo verdaderamente terrorífico
de esa reacción es que es la que está guiando en
la práctica la acción de los que gobiernan el
planeta.
- La reacción pesimista y sin esperanza de los que sí
creen que los límites son reales y están próximos
pero que además afirman que es imposible hacer lo que hay
que hacer (reducciones considerables en los flujos de energía
y de material y reducir el crecimiento del consumo material).
Esta reacción tiene variantes (pasar de todo, rezar, gozar
lo que se pueda, componer la figura) según el talante de
los sujetos: nihilistas, creyentes en una u otra religión,
hedonistas, epicúreos, estoicos, etc.
- La reacción optimista de los que creen que aún
hay el tiempo justo (por ejemplo los propios autores del libro,
los dos Meadows y Randers). Los que creen que, siempre que no
se pierda el tiempo, hay la cantidad justa de energía,
materiales, dinero y resistencia del medio ambiente como para
evitar el colapso. Incluso estos optimistas advierten que será
preciso hacer una revolución en pro de un mundo mejor.
Son optimistas porque creen que hay la cantidad de virtudes humanas
suficiente para hacerla.
- La reacción optimista/pesimista de los que creen que
aún hay el tiempo justo para evitar el colapso. Pero que
afirman que hacer lo que hay que hacer (reducciones considerables
en los flujos de energía y de material, reducir el crecimiento
del consumo material y lograr el equilibrio entre nuestros objetivos
a corto y largo plazo, poniendo especial énfasis en la
calidad de vida) es imposible dentro del sistema capitalista
porque practicarlas es esencialmente contradictorio con el capitalismo.
Como los optimistas, también creen que será preciso
hacer una revolución en pro de un mundo mejor.
Pero añaden que esa revolución tendrá que
derrocar a los poderes capitalistas. Los optimistas/pesimistas
creen que es una muy concreta y real amenaza la pesadilla que
en 1991 el Club de Roma formulaba negando a renglón seguido
que sea probable:
"Podemos imaginar un mundo futuro con un ghetto de naciones
ricas, pertrechadas de sofisticadas armas para protegerse contra
las hordas de gentes hambrientos, carentes de instrucción
y de trabajo y enfurecidas, acumuladas en el exterior. No es
probable que ocurra tal cosa, que no es sino la proyección
de tendencias actuales." (KING y SCHNEIDER 1991: 77)
Los optimistas/pesimistas creen que identificar el resultado de
"la proyección de tendencias actuales"
y -a la vez- decir que "No es probable que ocurra tal
cosa" es tan poco racional como querer curar el SIDA
haciendo exorcismos o rezando jaculatorias.
Sea cual sea la reacción que cada cual escoja, los feroces
hechos inesquivables, estadística y científicamente
establecidos, son que el empleo de los recursos y la generación
de contaminantes han rebasado las tasas sostenibles y que
si no hay reducciones considerables en los flujos de energía
y de material, el mundo está abocado a un declive rápido
y fuera de control.